Pronosticar sin drama: las tres cosas que realmente importan
Las mejores llamadas de pronóstico en las que he estado son aburridas. Nada nuevo, los números coinciden con la semana pasada más o menos unos puntos, la conversación trata sobre tratos, no sobre datos.
Tres hábitos lo llevan hasta ahí. Primero: todo cambio de etapa debe incluir una razón. Segundo: el compromiso y el upside son embudos distintos, no opiniones distintas del mismo embudo. Tercero: el pronóstico recibe una calificación cada trimestre, y esa calificación importa.
Nada de esto requiere una herramienta nueva. Requiere una definición de etapa clara y la disciplina para respetarla. Hemos visto equipos pasar de un error de pronóstico del 20% a menos del 5% en dos trimestres con nada más que estos tres movimientos.
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